es increíblemente estúpido que nos demos cuenta de cuanto echamos de menos a una persona cuando la perdemos o que siempre te has dado cuenta de lo que tienes, pero nunca te has imaginado que lo puedas perder, hasta que ocurre. La tenemos ahí delante, cada día gritándonos que está ahí, que existe, que te quiere. Y nos acostumbramos sin más, sin darle importancia, sin valorar cada pequeño detalle. Y entonces un día de repente se irá, a veces sin motivo,a veces simplemente no pueden volver. El caso es que se irá, dejando un vació que ni siquiera sabías que esa persona llenaba. Siempre prometemos no volver a cometer ese error. Lo que no tenemos en cuenta es que el hombre es el único animal que tropieza tres veces con la misma piedra. Y volvemos a sufrir y a echar de menos a aquellas personas que se fueron porque no fuimos capaces de valorarlas como se merecen...
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